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Entre las maravillas de la naturaleza, las caídas de agua son verdaderamente imponentes. ¿No es fabuloso ver al agua estallar en el aire cuando un río se encuentra con el vacío? Si respondiste con un sí definitivo, estás de suerte. Porque en la siempre sorprendente geografía de nuestro país, hay muchísimas cascadas para descubrir. Y de paso, hipnotizarte con el sonido del agua.

En esta lista te mostramos nueve cascadas en México que no te puedes perder. Podrían haber sido muchas más, pero por alguna hay que empezar, ¿no? Desde las que ostenta la exótica vegetación de Chiapas, dentro del fabuloso territorio de Oaxaca y entre las maravillas ocultas en San Luis de Potosí, todas te ofrecerán una experiencia imperdible. ¿Con cuál te quedas?

1. Agua Azul, Chiapas

Sonidos de selva y agua turquesa. ¿Ya te imaginas ahí?

Entre la vegetación de la selva chiapaneca y a unos 130 kilómetros de San Cristóbal de las Casas, fluye esta maravilla: la Cascada de Agua Azul. Y viene con plus, ya que en realidad Agua Azul se multiplica en varias cascadas escalonadas que van descendiendo por la montaña. Definitivamente onírico.

Prepárate para nadar en las tranquilas albercas naturales que se forman entre ellas y también para momentos más adrenalínicos. Toma el ejemplo de los monos que ahí habitan y lánzate desde una cuerda al agua, bucea o, si necesitas más, ponte el chaleco, el casco y súmate a una excursión de rafting. ¿Tanta actividad te dejó cansado? Busca alojamiento en Palenque, la ciudad más cercana. Recupera energías con un buen plato de chanfaína y prepárate para la cascada siguiente.

2. Misol-Ha, Chiapas

Un escenario literalmente de película.

Misol-ha significa “barrida o caída de agua” y es un título perfecto para esta cascada de más de 30 metros de altura. Se encuentra a solo 20 kilómetros de Palenque, por lo que puedes ir en carretera si rentaste un auto para llegar a esta ciudad. Otra opción son las combis, tomar un tour o, simplemente, subirte a un taxi desde el centro de la ciudad.

Una vez allí, podrás hacer el camino del mirador para llegar hasta arriba de la cascada. Además de una vista espectacular, podrás darte un baño o pescar en las tranquilas aguas de la parte superior. Eso sí, siempre con la supervisión de un guía. O toma el otro camino, pasa por detrás de la caída de agua y llega a una gruta en la se realizan ceremonias mayas. En todo caso, lleva calzado cómodo: ¡el piso húmedo puede ponerse muy resbaladizo!

Curiosidad: ¿sabías que parte de la película “Depredador” se filmó aquí? Los escenarios que atravesaba Arnold Schwarzenegger eran la selva de Palenque y esta impresionante cascada.

3. El Chiflón, Chiapas

Toda una serie de cascadas te esperan en el Parque El Chiflón.

Continuamos en Chiapas, esta vez a unos 30 minutos en auto de Comitán, para centrarnos en el parque ecoturístico El Chiflón. Aquí no solo podrás observar una cascada, sino toda una cadena: Velo de Novia, Ala del Ángel, El Suspiro, Arcoíris y La Quinceañera. Una serie de maravillas de la naturaleza.

En el kilómetro de recorrido hasta la atracción principal —Velo de Novia, de 70 metros de altura— ya podrás ver dos de ellas y además dejarte llevar por un paisaje exótico de palmares y cañaverales. Si quieres explorar el parque y sus múltiples senderos con calma, una buena posibilidad es alojarse en una de las cabañas de El Chiflón. Sus restaurantes, juegos para niños y tirolesas completarán esta experiencia en la selva.

4. Hierve el Agua, Oaxaca

Busca nuevas perspectivas desde la parte superior de Hierve el Agua.

De fácil acceso en transporte público desde Oaxaca y Mitla, esta cascada petrificada se encuentra entre la Sierra Mixe y la Sierra Norte de Oaxaca. Y como acabamos de adelantar, no es una caída de agua como tal. Sino una formación rocosa espectacular de más de 60 metros de altura.

Formadas por un fenómeno natural que convierte a los minerales del manantial subterráneo en piedra cuando salen a la superficie, Hierve el Agua tiene, al menos, dos perspectivas. Una vertical y realmente monumental con el agua petrificada y otra horizontal, llena de pozas de agua de diferentes colores. El brillo del sol en el agua y el paisaje magnánimo que verás desde la parte superior son únicos.

Aguas sanadoras: si bien no se recomienda tomar un baño en las pozas, se dice que sus aguas calcificadas tienen propiedades curativas. Pruébalo humedeciendo tu frente con unas gotas después de la caminata por la zona.

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5. Tulimán, Zacatlán

A tan solo tres horas y media en auto de la Ciudad de México, se encuentra el Parque Ecológico Tulimán. Y entre sus muchísimas joyas, una puede que brille algo más. Son sus poderosas cascadas en tres caídas que, juntas, alcanzan los 300 metros.

Además de sentir el “rocío” de la cascada, podrás hacer senderismo por sus múltiples caminos, cruzar puentes colgantes en un circuito de aventura o practicar tiro con arco. ¿Eres más de estar tranquilo? Relájate en sus manantiales de aguas minerales y vuelve a casa renovado energéticamente.

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6. Tamul, San Luis de Potosí

Tamul es una experiencia total, en la que incluso tendrás que remar.

La cascada más grande de la Huasteca Potosina no solo te alucinará por el contraste de sus aguas turquesas y el encendido color verde de la vegetación que la rodea. Su caída majestuosa de 40 metros será uno de esos momentos que no solo atraparás en fotos, sino también en tu memoria.

Llegar hasta ella es toda una aventura, ya que deberás remar tú mismo a contracorriente por el río Tampaón. Esos 4 kilómetros y medio de ejercicio te acercarán a una distancia segura para que puedas admirar la cascada desde abajo. Antes de llegar a tu destino, tendrás con qué entretenerte: el recorrido por el cañón del río está lleno de curiosas formaciones rocosas y cuevas que encierran varias historias interesantes.

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7. Minas Viejas, San Luis de Potosí

La cascada Minas Viejas es una maravilla oculta en San Luis de Potosí.

Nos quedamos todavía en San Luis de Potosí, porque ante la popular Tamul y entre las muchas cascadas de esta área, queremos proponerte una menos conocida y más salvaje. Es Minas Viejas. Desde el pueblo con el mismo nombre que la cascada, recorre 3 kilómetros y adéntrate en la selva: solo así llegarás a este espacio mágico.

La caída de agua se distribuye en diferentes pozas, que podrás recorrer a través de piedras y puentes improvisados. La belleza natural te envolverá, incluso de manera literal, ya que puedes cubrirte del barro que hay en las paredes y absorber los beneficios de este spa natural. Para una experiencia completa, acampa y quédate a pasar la noche. Al día siguiente podrás ir a pescar a la cercana Laguna de Patos.

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8. Basaseachi, Chihuahua

¿Te imaginas el sonido del agua cayendo desde casi 300 metros de altura?

Saltamos hasta Chihuahua para plantarnos en el Parque Nacional Basaseachi, un espacio donde los bosques de pino y encino se multiplican por miles. Con más de 246 metros de caída libre, la cascada de Basaseachi es la atracción principal de este ecosistema salvaje y único en todo el país.

Eso sí, no dejes de empacar tus botas de escalada, porque la visita a este parque implica una caminata con subidas y bajadas de más de 3 horas. Valdrá la pena: las vistas son espectaculares y la posibilidad de ver a la fauna autóctona en su hábitat natural es una experiencia iluminadora. Si vas en época de lluvias, podrás ver otra caída de agua menor, Piedra Volada.

La leyenda: la cascada lleva el nombre de la hija del rey Candameña, quien gobernaba la zona antes de la llegada de los españoles. Se cuenta que ante la muerte de todos sus pretendientes, Basaseachi saltó al vacío y un brujo transformó su caída en esta impresionante cascada.

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9. Cola de Caballo, Monterrey

Una escapada para ver la cascada Cola de Caballo puede sorprenderte con turismo aventura.

Cerca del Pueblo Mágico Villa de Santiago, se encuentra esta singular cascada de 27 metros conocida por la forma que toma el agua al rozar las rocas. Por supuesto, se parece a la cola de un caballo. Y además, es el lugar ideal para entregarte a los deportes extremos.

Si contratas una excursión con los experimentados guías del pueblo, no solo tendrás detalles de la cascada, sino que te indicarán dónde está el bungee más alto de México y cómo llegar al recorrido de tirolesas. Cuando ya hayas disfrutado de la naturaleza lo suficiente, date una vuelta por la villa colonial y descansa un rato en su plaza principal. La tranquilidad del lugar te confortará el espíritu.

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